Castillo de Navas de Tolosa

Parece ser que tiene su origen entre el siglo X y XI ante la necesidad del Califato de Córdoba, instaurado por Adderramán III, de garantizar el control y defensa de los pasos y caminos ante la amenaza que suponen tanto las diversas taifas y coras andalusíes, como la resistencia cristiana.

Formaba parte de una red de pequeñas fortalezas situadas estratégicamente en roquedos y altos de fácil defensa, denominados Hisn. En las fuentes árabes aparece como Hisn al-'Iqab (castillo de las cuestas) o Hisn al-Uqab (del águila), dependiendo de la traducción. La primera referencia cristiana al nombre de Castillo de Tolosa se debe al Arzobispo de Narbona, Arnaldo Amalarico, que habiendo participado en la cruzada envía su relato al Capítulo del Císter en agosto de aquel 1212. Curiosamente dará nombre a la épica Batalla entre el ejército almohade de Al Nasir y los cruzados cristianos comandados por Alfonso VIII, pasando a inmortalizarse en la Historia.

Pese a los derribos y el paso del tiempo, aún se conserva su planta irregular para adaptarse al roquedo sobresaliente y su torre hexagonal, con muros de tapial recubiertos con mortero fino y decorado con un ligero grabado en bandas a cordón que simula la traza de una sólida mampostería. Aún se yergue orgulloso al borde del barranco del río La Campana dominando el territorio e inspirando las leyendas de tesoros y pasadizos que siempre han circulado en torno a él y que perduran en la tradición oral de los vecinos de estas tierras.

9 de junio de 2022

Castillo de las Navas de Tolosa